¿Como actuar?

La crisis epiléptica es una de las manifestaciones que puede desencadenarse y que puede generar impacto en las personas que rodean a la persona afectada. Las crisis inciden en diferentes funciones mentales y físicas, por lo que pueden tener una amplia variedad de manifestaciones. La epilepsia afecta a alrededor de 700.000 personas en España. No obstante, una gran parte de los afectados no da a conocer esta condición.

¿Qué debo hacer cuando alguien tiene una crisis de epilepsia?

Si alguien experimenta una crisis epiléptica sigue los siguientes pasos
• Mantén la calma.
• No traslades a la persona a otro sitio.
• No intentes impedir que la persona se mueva o tiemble.
• No intentes despertar a la persona gritando o sacudiéndola.
• Retira los objetos que puedan causar una lesión si la persona cae o tropieza.
• Con cuidado, pon a la persona de costado, para que cualquier líquido en la boca pueda salir sin causar peligro.
• Afloja cualquier cosa alrededor del cuello (corbatas, pañuelos, etc.) que pueda dificultar la respiración.
• Nunca intentes forzar a la persona para que abra la boca ni le pongas nada dentro.
• Coloca alguna cosa suave (un cojín, por ejemplo) bajo la cabeza del afectado.
• No es necesario llamar a un médico o a una ambulancia si la crisis no dura más de cinco minutos, si ya ha tenido crisis similares previas.
• Cuando la crisis acabe, comprueba que vuelve a su estado basal. Para ello, permite que descanse, si así lo desea.

¿Cómo actuar ante una crisis epiléptica?

En este vídeo el Doctor Bueno expone, de forma fácil y sencilla, qué es una crisis epiléptica, por qué sucede y cómo ayudar a una persona que tiene una.

Elementos principales de las crisis parciales

Las crisis parciales afectan a diferentes funciones físicas, emocionales o sensoriales del cerebro, y tienen algunos elementos en común:

La mayoría terminan de forma natural por sí mismas, y sólo duran un minuto o dos, aunque la persona puede permanecer confundida y necesitar tiempo para recuperarse del todo.

Las crisis no se pueden detener deliberadamente. Sólo en casos muy concretos de emergencia, los médicos pueden utilizar medicamentos para poner fin a un ataque que rebasa los límites de la normalidad. Lo normal es esperar que el ataque siga su curso y tratar de proteger a la persona de los daños que pueda sufrir como consecuencia de caídas, etc.

No hay peligro alguno para los acompañantes de una persona que sufre una crisis. Los movimientos producidos por un ataque son suficientemente vagos y previsibles como para que apenas haya riesgo de golpes ni lesiones para las personas que haya alrededor.

Las crisis no epilépticas

Los ataques no epilépticos son episodios que cambian brevemente el comportamiento de una persona, y a menudo se confunden con crisis epilépticas. La persona que tiene crisis no epilépticas puede tener sensaciones internas que se asemejan a lo que se siente durante un ataque epiléptico. La diferencia entre estos dos tipos de episodios es a menudo difícil de reconocer incluso por personal médico capacitado.

Pero en realidad hay una diferencia importante: las crisis epilépticas son causadas por anomalías en los cambios eléctricos en el cerebro y, en particular, en su capa externa, la corteza. Los ataques no epilépticos son causados ​​por otros factores.