Tengo un paciente que cuando empeoró su epilepsia dejó de querer salir con sus amigos y de jugar al fútbol. Pero pasó un fin de semana Arte y Sueños de Madrid.

En Mar de Somnis, se animó y cambió su carácter. Volvió a ser el futbolista que era siempre. Empezó a estar más contento y a tener más entusiasmo por las cosas. Recuperó su faceta soñadora y la sonrisa