La doctora Gloria Cazorla, neuropsicóloga del Hospital Universitario Valle Hebron, nos
explica cuál es su campo de actuación en el tratamiento y seguimiento de la epilepsia. Cuáles
son los imputs o valores a tener en cuenta (como son las funciones cognitivas, la atención y
la memoria) y pide a los padres no alarmarse ante un diagnóstico de epilepsia y estar
atentos siempre a los cambios cognitivos y emocionales del niño.

 

 

¿Qué es la neuropsicología?

La neuropsicología, dentro del ámbito de la epilepsia se dedica sobre todo a reconocer toda la parte cognitiva, es decir, se evalúa cómo se desarrolla la persona en la vida diaria: memoria, funciones ejecutivas, la atención… Es decir estudia todas las funciones que luego nos van a dar como resultado que resolvamos las tareas diarias como lo hace el resto de personas.

¿Cómo se relaciona la neuropsicología con la epilepsia?

Concretamente la neuropsicología en la epilepsia estudia qué tipo de desarrollo tiene la persona en estas funciones cuando sufre crisis epilépticas que pueden afectar al cerebro en mayor o menor medida. Por lo tanto la neuropsicología estudia si realmente existe una alteración o afectación de alguna de estas funciones cognitivas, tanto en el niño como en el adulto.

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¿Qué hacer cuando se tiene un hijo con epilepsia?¿Cuándo tenemos que mirar que nuestro hijo pase por una valoración cognitiva?
Desde mi punto de vista no hay que alarmarse y pensar “mi hijo va a tener problemas de atención, de memoria o alguna dificultad en concreto”. No hay que alarmarse, pero sí que hay que llevar un control que, en el área infantil, hay que centrarse en cuál es su evolución en los estudios en lo que respecta al aspecto cognitivo.
Pero también hay que valorar su aspecto emocional. Si se trata de un niño al cual se le ha diagnosticado la epilepsia, ya estará seguido. Pero si se trata de un niño al que la epilepsia le da cuando se encuentra en etapa escolar, serán los propios profesores los que notarán la evolución del niño en clase, si el niño antes tenía un nivel y ahora funciona a otro. O los mismos padres lo pueden notar en casa, si hay diferencias en cómo rendía el niño antes y ahora. Tanto en un caso como en el otro, los padres y los profesores deben controlar al niño.

¿Qué hace el neuropsicólogo cuando ve al niño a adulto?

En las visitas que sean necesarias, una o dos, dependiendo de los casos, se valora cognitivamente cómo funciona el cerebro en el niño, con las pruebas que se suelen utilizar. También pasamos cuestionarios tanto al niño como a los familiares para ver cómo el niño se desenvuelve en su vida diaria, teniendo este funcionamiento cognitivo para ver si existen dificultades que en la vida diaria se puedan transmitir en este contexto. A partir de una exploración hecha, las intervenciones que se suelen realizar, si nos referimos al ámbito infantil, son psicoeducaciones, seguimiento académico, ayuda en los estudios… depende de los problemas del niño: problemas de organización en casa, las técnicas de estudio. Las intervenciones se realizan a través de unos tests validados en todo tipo de poblaciones infantiles y en todas las edades. Se suele hacer un estado general cognitivo del niño que denominamos CI o cociente intelectual.

El CI de un niño con epilepsia no significa que tenga que ser más bajo que el de un niño sin epilepsia. En este CI valoramos específicamente algunas funciones cognitivas en concreto como son la memoria, las funciones ejecutivas, la capacidad que tiene un niño de poder atender en clase (seguir las clases, centrar su atención, organizarse a la hora de estudiar y capacidades del lenguaje).

¿Cuáles son esas habilidades cognitivas que se deben trabajar más en el niño?

Las habilidades cognitivas que se suelen ver afectadas y que se ha de trabajar son la memoria y la atención y funciones ejecutivas (cómo nos enfrentamos a la vida diaria, cómo resolvemos los problemas y cómo memorizamos las cosas, la capacidad de ser flexible)… Cuando el niño se olvida de hacer los deberes de la agenda, de dar los recados… Hay que saber diferenciar la atención y las habilidades ejecutivas con la capacidad de poder almacenar nuevos recuerdos, que es a lo que nos referimos cuando hablamos de memoria. Tanto un bloque (atención y funciones ejecutivas) como el otro de la memoria conforman la base sobre la que nos centramos para hacer las intervenciones, intervenciones que se concentran en técnicas de estudio, generación de estrategias, aprender a organizarse y a desenvolverse en su vida diaria, etc.

 

Conclusión:

“A todos los padres que tenéis hijos con epilepsia os digo que cada niño es un mundo. Cada
tipo de epilepsia es completamente distinta como la afectación o no que pueda producir tanto
la epilepsia como todo lo que la envuelve. No hay que alarmarse pero sí estar atentos a los
cambios que se puedan producir en el niño y que estén asociados o no a esta enfermedad”.