El arte colectivo y la performance: “El artista es una figura muy terrenal. Es como un panadero, alguien que interactúa con su entorno, que conoce a sus vecinos, que es parte activa de su barrio”

Hemos realizado una entrevista Andrea Noferini, en arte Alter Krapp, el artista que nos inspiró y nos acompañó en el proyecto de arte colectivo en Zaragoza. Nacido en Florencia (Italia) en 1972 es investigador, artista plástico y performer.

Por accidente de la vida es doctor en ciencias sociales. Desde 2003 vive en Barcelona, donde divide su actividad entre el estudio de las políticas públicas, la docencia universitaria y la pintura. Su formación como artista plástico es autodidacta y su actividad creativa se centra en la creación plástica y en los principios del arte comunitario. Artista residente en Base Element Urban Art Gallery (2007-2016), ha participado en diferentes exposiciones y en festivales individuales y colectivos en Italia, España y Argentina.

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El artista y la colectividad. ¿Qué nos dices acerca de estos dos conceptos?

Creo en el artista como una figura muy terrenal. El artista es como un panadero, alguien que interactúa con su entorno, que conoce a sus vecinos, que es parte activa de su barrio. Hay una labor en el trabajo pictórico que está relacionada con el estudio y la investigación dentro de un taller, luego hay una parte que para mí se vincula directamente a la calle, al lugar donde vivimos cada día y a las personas con las que compartimos estos espacios. La pintura para mi es acción.

“El artista es una figura muy terrenal. Es como un panadero, alguien que interactúa con su entorno, que conoce a sus vecinos, que es parte activa de su barrio”.

¿Quién es Alter Krapp?

Es el fruto de Andrea Noferini, de su cabeza. Surgió hace unos años y es un personaje de actuación, sustituye a Andrea cuando éste sale del estudio y se hace pintura en vivo. Aparece cuando él decide; cuando no está, básicamente no existe.

¿Qué sentido tiene la performance para ti?

La performance (entendida como actividad artística que tiene como principio básico la improvisación y el contacto directo con el espectador) es importante no sólo para mí, sino para todos. Es una dimensión paralela que permite jugar y tiene la ventaja de desplazar a quien no está jugando a la performance. No es para siempre, no es para todos los momentos.


¿Cuál fue el proyecto de arte participativo que más recuerdas y por qué?

Una de las experiencias que más me quedó impresa fue en 2010 en el Hospital Borda en Buenos Aires (Argentina), el hospital psiquiátrico más grande de América Latina. El proyecto coordinado por los Dadores de Arte, promovido y coordinado por aquel entonces por el pintor argentino Pedro Cuevas, tenía como objetivo convocar a más de 200 artistas para pintar y donar su obra; interactuar con los pacientes y crear un museo en el lugar, con obras de artistas internos y externos.

La sociedad se metió dentro del hospital, los artistas donaron su tiempo, rompiendo así con la situación de abandono y tristeza que se vive en el manicomio. Fue una experiencia única, se creó un espacio lleno de energía y buenas vibraciones.

¿Un artista que te inspira?

Hay muchísimos. Me gustaría dar un nombre pero no puedo porque cada día descubro a artistas nuevos que me gustan y me inspiran un montón.

Has trabajado mucho en proyectos con niños. ¿Qué destacarías del trabajo con ellos?

Lo mismo que todas aquellas personas que trabajan con los niños: su espontaneidad.
Aprendo mucho de ellos. Los adultos perdemos esa espontaneidad a medida que crecemos. El niño es un libro abierto, es directo. Esto me ayuda, es un aprendizaje continuo.

¿Sabías algo acerca de la epilepsia? ¿Cómo viviste tu experiencia en el proyecto Rostros, Rastros, Restos con el colectivo de MDS en Zaragoza?

Antes de hablar con Elisenda Polinyà, la directora de MDS, no tenía ningún conocimiento acerca de la epilepsia. Había trabajado en varios contextos relacionados con la salud mental, por ejemplo, pero nunca con la epilepsia de manera tan directa.
Puedo decir que fue una experiencia fantástica, muy enriquecedora y familiar. Sentí que era uno más trabajando con ellos y esto me llamó la atención.
Incluso os puedo explicar una anécdota que me pasó en Zaragoza. Cuando interpreto a Alter Krapp lo hago con una chaqueta especial y uno de los chicos me pidió la chaqueta. ¡¡¡La quería llevar puesta mientras durara el taller!!!

“Mi experiencia en el proyecto Rostros, Rastros, Restos llevado a cabo con el colectivo MDS en Zaragoza fue una experiencia fantástica, muy enriquecedora y familiar. Me sentí uno más”.

¿Cómo verías un seguimiento de Rostros, Rastros, Restos?

Uno de los puntos claves que me llevo de Zaragoza es la confirmación de que hay posibilidad de seguir trabajando sobre este proyecto de forma continuada, utilizando un formato más grande y, sobre todo, en más sesiones.
Con acciones creativas continuadas se puede conseguir un trabajo de mucha calidad artística aunque quien participe no sea pintor de profesión, que es lo que siempre pretendo demostrar con mi trabajo.

Déjanos con una frase que te gusta.

“Contra toda opinión, no son los pintores sino los espectadores quienes hacen los cuadros”. Marchel Duchamp

https://vimeo.com/192109466
Enlace al video de la actividad en Zaragoza

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