Tratamiento de la epilepsia

 

El principal tratamiento para la epilepsia se basa en la utilización de fármacos antiepilépticos

Desde la primera crisis epiléptica se debe tratar de buscar su causa, porque el tratamiento de dicha causa tiene prioridad sobre el tratamiento de los síntomas de la crisis. En función del tipo de epilepsia de que se trate y las posibles enfermedades que ya padezca el paciente, el tratamiento va a variar.

La medicación suele tener importante efectos secundarios que pueden ir desde el decaimiento y la irritabilidad, hasta la euforia o la dificultad para gestionar las emociones.

Por este motivo, a veces se utilizan otro medicamento (terapia combinada) que contrarresta la acción desmesurada del primero con el fin de encontrar el mejor estado físico y emocional para la persona. Durante este periodo hay que tener paciencia por qué la regulación de las dosis se lleva a cabo durante meses y cada cuerpo la metaboliza de formas diferentes.

No hay una fórmula única, sino que hay que encontrar la mejor para cada persona. Existen otras opciones para los que cada paciente deberá valorar si es candidato por su tipo de epilepsia.

Cirugía, cuando la medicación no funciona 

Si la parte afectada por la epilepsia y desencadenante de las crisis es solo una pequeña área de células cerebrales, definida con precisión, se puede considerar una intervención quirúrgica. En especial, en aquellas personas en las que la medicación no funciona

La cirugía para tratar la epilepsia es un procedimiento en el que se extrae el área del cerebro donde se originan las crisis. Y funciona mejor en las personas que siempre tienen las crisis en la misma zona del cerebro. Se puede considerar una intervención quirúrgica entre el 10% y el 15% de los pacientes

Dieta cetogénica,  dieta rica en grasa y baja en hidratos

Los neurólogos infantiles señalan que al disminuir los hidratos de carbono, el organismo recurre a los lípidos como fuente primaria de energía.  Esto genera una sensación similar a la del ayuno y el metabolismo actúa de una forma diferente, generando acidosis y partículas cetónicas que permiten que los pacientes con la enfermedad mejoren.

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Estimulación del nervio vago 

El estimulador es un dispositivo que se implanta en el cuerpo del paciente mediante una intervención. Electroestimula periódicamente el nervio vago pudiendo reducir el número y la intensidad de las crisis.  

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Dieta cetogénica

Se trata de una dieta estricta basada en alimentos ricos en grasas y bajos en carbohidratos, proteínas y calorías. Su objetivo es reducir el número de crisis. En algunos tipos de epilepsia, especialmente en niños, esta dieta específica ha demostrado su utilidad. Este tipo de dieta debe realizarse en centros especializados y bajo supervisión estricta de nutricionistas.

En circunstancias normales, los alimentos que ingerimos nos aportan hidratos de carbono, grasas y proteínas, que son las principales fuentes de energía del organismo. Los carbohidratos son utilizados de manera preferencial al encontrarse fácilmente disponibles y al poder ser metabolizados rápidamente. El papel de la grasa, sin embargo, es el de almacenar energía de forma que el cuerpo solo la emplea cuando ha agotado los carbohidratos. Cuando se da esta situación, el cuerpo convierte las grasas almacenadas y las aprovecha como energía.

En la dieta cetogénica, el consumo de grasas se incrementa de manera significativa mientras que la de carbohidratos disminuye de forma exponencial. Cuando el organismo recurre a los lípidos, al metabolizarlos, se produce acitosis y cuerpos cetónicos como si de una situación de ayuno se tratase. Aunque no se sabe por qué motivo la dieta cetogénica es capaz de disminuir el número de crisis en pacientes con epilepsia, lo cierto es que una gran parte de las personas que la inician, mejoran muy significativamente.

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