Entrevista a Anna Gatell, Pediatra y miembro del Grupo de Trabajo sobre Trastornos de aprendizaje en la Societat Catalana de Pediatria. Colabora con la Fundación Anne. Ha participado en la I Jornada de Infancia y Neuroeducación explicando cómo crece el cerebro en la primera etapa de la vida de un niño.

 

¿Cuáles son las etapas fundamentales del desarrollo del cerebro de un niño? 

El neurodesarrollo es un fenómeno continuo, en realidad no se puede dividir en  etapas. Todo aparece de manera simultánea adquiriéndose habilidades muy variadas. A pesar de la variación individual, podemos determinar un rango de edad en los que son más protagonistas unos hitos concretos:

1-Neurodesarrollo anatómico

La estructura cerebral de lo que será el  cerebro adulto, es el fenómeno que predomina en el neurodesarrollo prenatal (intrautero). Al nacer el cerebro pesa 300g y ya tiene las 86.000 millones de neuronas que tendremos en la edad adulta. Las noxas o agresiones en esta etapa van a producir, principalmente, anomalías en la estructura.

2-Neurodesarrollo de la autonomía motora

Es la etapa hasta los 3 años. Iremos adquiriendo autonomía y control de las funciones motoras conscientes de nuestro cuerpo, tanto a nivel motor de movimiento como del habla y lenguaje. Durante estos años el cerebro crece unos 15-16cm. El aumento de grosor que sucede en la corteza cerebral (sustancia gris) durante la infancia, se hace a expensas de aumentar las conexiones neuronales. Este período es crítico, las agresiones cerebrales pueden provocan más fácilmente  problemas como parálisis cerebral, retrasos del lenguaje y dificultades en la interacción social.

3-Neurodesarrollo del lenguaje

De los 3 a los 10 años, la velocidad del neurodesarrollo y el desarrollo pondoestaural se enlentece. En esta etapa  dominamos el lenguaje, comprendemos el mundo que nos rodea y nos hacemos más sociables . El cerebro crece solo 3 cm. Se consolidan los circuitos formados en la etapa anterior y la mielina envuelve los circuitos y así va creciendo más el cerebro. Los trastornos del lenguaje son ya evidentes  y se observan dificultades en los aprendizajes escolares, probablemente relacionadas con la falta de maduración y consolidación de los circuitos que posibilitan la adquisición de estos aprendizajes. En esta etapa podemos diagnosticar el Autismo y el Trastorno por Déficit de Atención Hiperactividad. Si los hay, la norma es encontrar varios problemas del neurodesarrollo a la vez.

4-Neurodesarrollo de la identidad

A partir de los 10 años de edad, y hasta los 20, se producen cambios muy rápidos  en la constitución corporal, cambios psicológicos, de la autonomía personal y de las relaciones sociales. La característica principal del cerebro adolescente es el hipotálamo que empieza a estimular la hipófisis para que las hormonas sexuales comiencen a liberarse. Esto madurará los órganos sexuales y provocará los cambios corporales de la adolescencia. La maduración sexual y la cerebral terminan simultáneamente. El cerebro aumenta 2-3 cm llegando en la edad adulta a una media de 55 cm en las mujeres y 57 en los hombres.  Durante la adolescencia se produce una reestructuración con una poda sináptica de algunas las redes neuronales creadas hasta ahora y que no se han utilizado o consolidado. La región cerebral que más cambia es la corteza prefrontal, el lugar donde se toman las decisiones. ES donde se procesa la información y se analiza, se decide la respuesta más adecuada a cada situación y,  se frenan los impulsos y emociones que resultarían en una conducta inadecuada. En la adolescencia se desarrolla la identidad y la capacidad analítica, es la etapa en la que se aprende el pensamiento crítico que nos prepara para la vida adulta.

 

Al nacer el cerebro pesa 300g y ya tiene las 86.000 millones de neuronas que tendremos en la edad adulta. Las noxas o agresiones en esta etapa van a producir, principalmente, anomalías en la estructura”

 

Cuando se habla de plasticidad del cerebro… ¿A qué nos estamos refiriendo?

Es la capacidad que tiene la estructura cerebral para modificarse con el aprendizaje y  depende de la edad y de las experiencias. Supone ser capaz de cambiar. Mediante la plasticidad cerebral somos capaces de modificar hábitos y aprender cosas nuevas.  A lo largo de la vida. y si mantenemos una disciplina de aprendizaje y de exposición a cosas nuevas, continuamos aprendiendo, pero no al mismo nivel que en las primeras etapas de la vida, cuando nuestro cerebro está formándose. Por ello es tan importante la atención precoz, porque se ha demostrado que si una habilidad no está desarrollada, al aparecer el estímulo esta habilidad se puede acabar desarrollando; si tardamos, el esfuerzo a realizar es mucho mayor.

Este fenómeno determina que aparezcan y refuercen determinadas redes neuronales mientras que otras se destruyen. Poco después del nacimiento se produce un gran aumento de sinapsis o conexiones entre las neuronas. Este proceso de formación de sinapsis es muy activo en la etapa postnatal de tal manera que la densidad sináptica llega a ser superior a la del cerebro adulto. Este periodo se sigue de una eliminación o poda de las sinapsis en la que se ven reforzadas aquellas conexiones más utilizadas y eliminadas las menos utilizadas.

 

¿Qué importancia tiene la precocidad de la intervención en estas etapas?

Es vital la atención precoz en las etapas más iniciales para poder consolidar los circuitos que genéticamente están destinados a una función (por ejemplo: el lenguaje, la visión, etc.) y que por algún motivo o agresión no sigue la progresión en su desarrollo normal. Con la estimulación de dichos circuitos, se consolidan las conexiones neuronales y aparecen las habilidades que no estaban presentes.

Hasta los 3 años, iremos adquiriendo autonomía y control de las funciones motoras conscientes de nuestro cuerpo, tanto a nivel motor de movimiento como del habla y lenguaje. Durante estos años el cerebro crece unos 15-16cm”

“De los 3 a los 10 años, los trastornos del lenguaje son ya evidentes  y se observan dificultades en los aprendizajes escolares, probablemente relacionadas con la falta de maduración y consolidación de los circuitos que posibilitan la adquisición de estos aprendizajes”

 

¿Cuándo se considera que un niño presenta trastornos de aprendizaje?

Cuando sus resultados académicos no son los esperados (son inferiores) en comparación a otros niños de su misma edad.

¿Y qué factores tenemos que tener en cuenta tanto a nivel familiar como escolar? Cómo podemos ayudar?

La mayoría de los trastornos del aprendizaje  (TA) se manifiestan en los primeros años de escolaridad interfiriendo en el aprendizaje del lenguaje oral (Trastorno del Lenguaje), escrito y en la lectura (dislexia), del cálculo matemático (discalculia), del grafismo (disgrafia), etc. En otros casos puede no existir dificultad para un aprendizaje específico sino para la capacidad de adquirir hábitos de estudio, para mantener la atención y el nivel de autocontrol de conducta (TDAH) necesario para el adecuado progreso académico y personal. Suelen presentar manifestaciones más claras cuando las exigencias académicas son más altas. En general, en  3º de primaria suele ser bastante habitual. Si son niños con dificultades en la lectura (consciencia fonológica) ya pueden apuntar dificultades des de los 4 años.  Los trastornos del aprendizaje son una causa muy frecuente de fracaso escolar. Se calcula que la prevalencia de niños con TA es de entre el 5 y el 15%. Aunque los TA persisten a lo largo de toda la vida, las manifestaciones van a ir variando según la edad y momento evolutivo.

“La mayoría de los trastornos del aprendizaje  (TA) se manifiestan en los primeros años de escolaridad. En general, en  3º de primaria suele ser bastante habitual. Si son niños con dificultades en la lectura (consciencia fonológica) ya pueden apuntar dificultades des de los 4 años”

 

Los  bajos logros académicos, sumados a la incomprensión y los juicios equivocados  sobre la falta de esfuerzo con las pautas educativas familiares, llevan a muchos de estos niños y jóvenes con TA a otros problemas de tipo emocional.

La baja autoestima junto con los malos resultados escolares a menudo les sumergen en un círculo vicioso de difícil orientación y nefastas consecuencias a nivel personal y social.

El tratamiento de los TA tiene como objetivo que los niños puedan, a pesar de la dificultad en un área específica, adquirir los conocimientos fundamentales para conseguir la titulación escolar, incluso hasta la formación universitaria.

La reeducación durante la Educación Primaria mejora la capacidad del niño para un determinado aprendizaje incidiendo en las funciones cerebrales en las que presenta dificultades. Posteriormente, en Educación Secundaria, la plasticidad cerebral es inferior y la reeducación se basa fundamentalmente en la adaptación al trastorno y la búsqueda de estrategias para compensar las dificultades. El pronóstico a medio-largo plazo depende de la detección y tratamiento precoz y de la adaptación escolar. La flexibilidad de los currículos educativo es imprescindible, igual que la coordinación entre la escuela, la familia y los especialistas que llevan a cabo el diagnóstico y la reeducación.

“La baja autoestima junto con los malos resultados escolares, a menudo les sumergen en un círculo vicioso de difícil orientación y nefastas consecuencias a nivel personal y social”

 

¿Qué relación puede haber entre un diagnóstico de epilepsia en edad precoz y problemas de aprendizaje?

Si la epilepsia aparece en edades precoces, cuando el neurodesarrollo está en su máxima etapa de crecimiento, puede afectar tanto a su desarrollo estructural como funcional. Dependiendo de la zona afectada, las manifestaciones pueden ser muy variadas y de diferente intensidad. Gracias a la neuroplasticidad y a la atención precoz, las habilidades no conseguidas, se pueden estimular para que se consoliden lo mejor posible.

Si la epilepsia aparece en edades precoces, cuando el neurodesarrollo está en su máxima etapa de crecimiento, puede afectar tanto al desarrollo estructural como funcional del niño /niña”