Años y años de investigaciones e historiales clínicos han acabado por demostrar que las personas con epilepsia tienen aproximadamente 5 veces más probabilidades de desarrollar una depresión.
Este hecho tampoco es una gran sorpresa, teniendo en cuenta los numerosos cambios en el estilo de vida y los factores de estrés sociales que a menudo acompañan a un diagnóstico de epilepsia. Pero, ¿sabías que las personas diagnosticadas con depresión también tienen un mayor riesgo de desarrollar epilepsia? ¿Cuál es la causa?

Existen numerosas posibilidades para explicar esta relación. Las diferencias en los niveles de sustancias químicas del cerebro (llamadas neurotransmisores), alteraciones en ciertas regiones del cerebro, o factores hereditarios en los genes de la persona podrían jugar un papel importante.

Depresión y epilepsiaPor desgracia, frecuentemente es muy difícil, si no imposible, llevar a cabo estos estudios en personas. El estudio de las asociaciones entre estos factores potenciales, la epilepsia y la depresión, requiere un alto nivel de control experimental sobre otros factores como la dieta, el ejercicio físico, la genética y las condiciones de vida. Además, el largo periodo de vida de las personas es una dificultad añadida. En definitiva, no es fácil llevar a cabo muchos de estos estudios utilizando voluntarios humanos.

Así pues, la ciencia siempre han tratado de comprender esta asociación a través del uso de animales, básicamente ratas y ratones, que pueden ayudar a examinar cada uno de estos factores en estudios exhaustivos y controlados.

Muchos aspectos de la anatomía del cerebro humano son similares a los de estos animales, por lo que no es extraño que la ciencia se haya centrado en el uso de modelos animales de epilepsia para analizar la relación entre ésta y la depresión. No hace falta decir que se siguen protocolos destinados a causarles el mínimo dolor o molestia posible.

Pero ¿qué pasa con los modelos animales de depresión? ¿También desembocan en síntomas de epilepsia? Científicos de la Universidad Emory se hicieron esta pregunta mediante el estudio de un único modelo animal de depresión para ver si los animales también desarrollarían epilepsia, creando así el primer modelo animal de epilepsia asociada a depresión.

¿Qué hicieron los científicos?

Se utilizaron varios métodos para poner a prueba la susceptibilidad a las crisis y los comportamientos relacionados con la epilepsia en ratas susceptibles a la depresión y ratas resistentes a la depresión.

Mediante la administración de unos medicamentos llamados químico-convulsantes a las ratas, fueron capaces de determinar si las ratas susceptibles a la depresión también eran más susceptibles a sufrir crisis, y si eran más propensos a desarrollar crisis espontáneas en un proceso conocido como epileptogénesis.
Los científicos también utilizaron un modelo de epilepsia llamada “kindling” (en inglés, kindle: “encender”) para registrar un electroencefalograma (EEG) a partir de varias regiones del cerebro durante una estimulación suave, sin dolor, que induce una convulsión en la rata. Esto les ayudó a entender mejor qué regiones del cerebro estaban contribuyendo a los comportamientos convulsivos.

Las ratas susceptibles a la depresión eran mucho más susceptibles a las crisis inducidas por los medicamentos químico-convulsantes

¿Qué aprendieron los científicos?

Se descubrió que las ratas susceptibles a la depresión eran mucho más susceptibles a las crisis inducidas por los medicamentos químico-convulsantes que las ratas resistentes a la depresión, y también que eran más propensas a desarrollar crisis espontáneas varias semanas después. Esto sugiere que las ratas susceptibles a la depresión también son más susceptibles tanto a las crisis como a la epilepsia, en consonancia con la experiencia clínica, que muestra cómo las personas con depresión también tienen más probabilidades de desarrollar crisis y epilepsia.

Los científicos también descubrieron que dos de las regiones cerebrales estudiadas, la amígdala y el hipocampo, especialmente el segundo, están ambos implicados en la generación de las crisis en las ratas susceptibles a la depresión.

¿Qué significa esto?

Estos hallazgos, junto con otros de los mismos laboratorios, sugieren que estas ratas son un modelo útil para el estudio de la epilepsia asociada a depresión, y que pueden proporcionar una nueva herramienta para estudiar las causas y los tratamientos para la depresión y para la epilepsia cuando se producen en el mismo individuo. Con un poco de suerte representarán un importante primer paso en el camino hacia la mejora de la atención y la calidad de vida del paciente.

Artículo traducido de “Examining the Link between Depression and Epilepsy”, de la Epilepsy Foundation