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El correcto diagnóstico de la epilepsia pasa por un primer paso fundamental, que es el reconocimiento conceptual de: crisis epiléptica, epilepsia y síndromes epilépticos. La ILAE (International League Against Epilepsy) propone una definición universal y actualizada para cada uno de ellos. El papel del pediatra de Atención Primaria para su diagnóstico correcto, así como para el seguimiento posterior del paciente epiléptico, es fundamental.

Para poder construir un diagnóstico correcto de epilepsia, se tienen que conocer bien los conceptos de: crisis epiléptica, epilepsia y síndromes epilépticos. La Liga Internacional de la Epilepsia (ILAE) trata de aportar una definición única y universal para cada concepto.

En el artículo titulado ‘Epilepsia en la Infancia y adolescencia’ publicado por el Servicio de Neurología Infantil del Hospital Universitario La Paz de Madrid, en 2015 se daban las claves para que el pediatra infantil pueda identificar claramente los conceptos anteriores.

A pesar de estar elaborado en 2015, desde Mar de Somnis consideramos necesario volver a recordarlo para que nuestros seguidores en la web y en los suscriptores de la newsletter entre los que figuran pediatras infantiles, puedan releerlo.

Según la ILAE, las epilepsia implica:

  1. Al menos, dos crisis epilépticas no provocadas (o reflejas) que ocurran separadas por un plazo superior a 24 horas.

2. Una sola crisis epiléptica no provocada (o refleja) unido a una alta probabilidad por el origen causal de la misma, de que aparezcan más crisis durante los 10 años siguientes (similar al riesgo de recurrencia que hay después de presentar dos crisis no provocadas (al menos de un 60%).

3. Cuando se diagnostica un síndrome epiléptico.

Esta nueva definición de epilepsia conlleva nuevas consideraciones:

• Se considera a la epilepsia por primera vez como una enfermedad, no se habla simplemente de un trastorno o de una alteración. De esta forma, se enfatiza en la gravedad de la naturaleza de esta patología.

Crisis no provocadas: son aquellas en las que no existe una causa aguda responsable de la crisis. Por ejemplo, no podemos hablar de epilepsia tras la aparición de crisis producidas por factores como: conmoción craneal, fiebre, infecciones o hipoglucemias.

• También, se puede hablar de epilepsia tras una sola crisis (no provocada), si además existen otros factores que impliquen una alta probabilidad de recurrencia de crisis (por ejemplo, si aparece una crisis no provocada en un paciente con antecedente de ictus [o infección o traumatismo] no agudo, la literatura sugiere un alto riesgo de aparición de otra crisis no provocada, por lo que se puede hablar de epilepsia).

Ver el artículo completo en este enlace.

 

 

 

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