Teresa, la Mamá de Sayan

“La epilepsia también me ha enseñado a sentirme orgullosa de él”.

Cuando la epilepsia irrumpió en nuestras vidas fue como si nos arrollara un tranvía.  A toda la familia. Primero a los abuelos que aquel 24 de octubre de 2013 estaban cuidando de él porque había huelga de profes.

Pensaron que había muerto.

Cayó al suelo, se desplomó, no se movía, no respiraba, echaba espuma por la boca…. Creyeron que estaba muerto.

Cuando acudí volando y le ví y estaban los sanitarios y no respondía y no me dejaban estar con él y se lo llevaron en la ambulancia…entonces llegó el miedo, un miedo que lo ocupaba todo y que, en cierto modo, sigue conmigo.

Y también la necesidad de ser fuerte o al menos parecerlo. Por mis padres, por mi hijo y también por mí, porque algo me decía que a partir de entonces, siempre tendría que ser fuerte.

Después del diagnóstico apareció la esperanza de que todos esos síntomas que Sayan presentaba desde pequeño desapareciesen con el tratamiento.

Con el paso del tiempo y tras infinidad de pruebas tuvo lugar la desilusión, porque no fue así. Pero la epilepsia  también me ha enseñado a sentirme orgullosa de él, admirarle porque cada día lucha contra un ejército de dificultades y aún así no pierde la sonrisa, a quererle porque no hay quien se resista a sus abrazos y a darle las gracias por permitirme ser su madre lo que me ha hecho ser mejor persona y me ha traído la gran familia de Mar de Somnis y un montón de amigos y amigas maravillosos.

Vivimos en una montaña rusa de emociones pero ¿que sería de la vida sin la capacidad de emocionarse?

Teresa, mamá de Sayan, desde Logroño.